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3 sobres de azúcar.

Hoy me permito dejar el verso  y la rima a un lado para hacer una reflexión. Tras tres cafés en una de mis cafeterías favoritas, 10 cigarros y cuatro horas de charla con mi mejor amiga, me he dado cuento que la pregunta clave no es ¿Quién soy? o ¿Hacia dónde voy?
Hoy nos centramos en el futuro, en hacer lo correcto pero ¿Lo correcto para la sociedad?
Nos seducen con la idea de una carrera,  un futuro prometedor y con éxito. ¿Os habéis parado a pensar que tipo de éxito queréis llegar a tener? Yo creo que el éxito no llega con títulos, si no con la sabiduría que te da las experiencias vividas. La cultura está en la calle. Dejemos de estudiar para llegar a ser algo en la vida y empecemos a valorar esos conocimientos no como una obligación si no como un privilegio.
Rompamos los roles de esta sociedad maniática que te encasilla y reprime. Tengamos el éxito como sinónimo de felicidad y dejemos de conjugar el verbo "estar" para referirnos a esa felicidad. No quiero un estado pasajero y efímero. Quiero ser feliz.
¿No soy dueña de mi futuro? ¿Acaso no está en mi mano decidirlo y hacerlo posible?
Yo elijo valorar la compañía que me hace ser y no estar feliz por un plazo de tiempo determinado.
Necesito equivocarme para hallar el camino correcto hacia mi éxito particular que es la felicidad. Quiero desarrollarme como persona, adquirir más conocimientos y si tengo que llegar a ser alguien en la vida solo espero llegar a ser una persona de la cual me sienta orgullosa yo y no esta sociedad.
Decido aprender de cada persona que me rodea, decido ayudar, comprender y acompañar en su camino a esas personas que forman parte de mi felicidad. Decido escribir para no olvidar y estudiar para no estancarme. Ese es el camino que elijo seguir para formar mi futuro. He llegado a la conclusión de que la pregunta clave es ¿Cómo quiero realmente vivir mi vida?

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Con la rima asonante de tus gemidos escribir un romance, y en tu espalda, versos Alejandrinos, los hemistiquios comienza en tus hombros. Quiero hacerlos míos, despertar tus instintos. Vamos a disfrazarnos de una sola,  voy a recorrer tus vértices y a absorber cada orgasmo.

A fuego lento.

Se me retuercen los poros cuando me ataca la duda y el estómago declara la huelga . Me rasga la piel de la espalda con las uñas del pasado ensangrentadas ya del último maltrato. Ridícula y la tilde me taladra la clavícula. Gorda y la yema de los dedos vuelven con las viejas adicciones. Estúpida estás sangrando y barriendo el pasillo. Has dejado los interrogantes por las perchas, el llanto en el teclado, las inseguridades en la cisterna, la ansiedad en el frío, el ego a fuego lento, la mentira emplatada, la toxicidad sosteniendo el tenedor, la sumisión el cuchillo y los gritos, los gritos como siempre dentro del armario. Dime cómo seguir en pie si tras las puertas de mi casa se respira mi muerte. Si cada noche le doy la bienvenida a todas las escenas de terror con la boca tapada y sin posibilidad de decir No. Que ya no me culpo, solo me comparo y esa es otra manera de recortarme la cadera.

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Por ahí va otra futura muerta.

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