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3 sobres de azúcar.

Hoy me permito dejar el verso  y la rima a un lado para hacer una reflexión. Tras tres cafés en una de mis cafeterías favoritas, 10 cigarros y cuatro horas de charla con mi mejor amiga, me he dado cuento que la pregunta clave no es ¿Quién soy? o ¿Hacia dónde voy?
Hoy nos centramos en el futuro, en hacer lo correcto pero ¿Lo correcto para la sociedad?
Nos seducen con la idea de una carrera,  un futuro prometedor y con éxito. ¿Os habéis parado a pensar que tipo de éxito queréis llegar a tener? Yo creo que el éxito no llega con títulos, si no con la sabiduría que te da las experiencias vividas. La cultura está en la calle. Dejemos de estudiar para llegar a ser algo en la vida y empecemos a valorar esos conocimientos no como una obligación si no como un privilegio.
Rompamos los roles de esta sociedad maniática que te encasilla y reprime. Tengamos el éxito como sinónimo de felicidad y dejemos de conjugar el verbo "estar" para referirnos a esa felicidad. No quiero un estado pasajero y efímero. Quiero ser feliz.
¿No soy dueña de mi futuro? ¿Acaso no está en mi mano decidirlo y hacerlo posible?
Yo elijo valorar la compañía que me hace ser y no estar feliz por un plazo de tiempo determinado.
Necesito equivocarme para hallar el camino correcto hacia mi éxito particular que es la felicidad. Quiero desarrollarme como persona, adquirir más conocimientos y si tengo que llegar a ser alguien en la vida solo espero llegar a ser una persona de la cual me sienta orgullosa yo y no esta sociedad.
Decido aprender de cada persona que me rodea, decido ayudar, comprender y acompañar en su camino a esas personas que forman parte de mi felicidad. Decido escribir para no olvidar y estudiar para no estancarme. Ese es el camino que elijo seguir para formar mi futuro. He llegado a la conclusión de que la pregunta clave es ¿Cómo quiero realmente vivir mi vida?

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