Me gusta el café. El color tostado, la espuma, el aroma y la compañía.
Serán las mañanas lluviosas y el invierno o este tres de febrero que me hace no llegar a los veinte. Es el humo de mis pulmones, el alquitrán y la llama que lo enciende. Es Sevilla y sus callejones. Es la ambivalente vida y mis no queridos diecinueve.
Con la rima asonante de tus gemidos escribir un romance, y en tu espalda, versos Alejandrinos, los hemistiquios comienza en tus hombros. Quiero hacerlos míos, despertar tus instintos. Vamos a disfrazarnos de una sola, voy a recorrer tus vértices y a absorber cada orgasmo.
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