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El muro.

Ha llegado el frío
y no ha dejado intacta ni una sola coma.
Parece haber pasado por mi retina
mil guerras mundiales y el hambre
de terror se ha apoderado de nuestros dientes.

Ha llegado el frío
y la solución han sido chimeneas
del tamaño de una población 
mientras en el extrarradio de una nube
lucen las banderas de la compasión.

Ha llegado el frío 
y los termómetros clasifican quién sufre
de hipotermia.
Ellos nos han alertado, ya cinco veces,
de la financiación de las cerillas y el odio,
de que es necesario sacrificar para perpetuar
 los medios de desinformación.

El frío ha llegado 
congelando todas las imágenes 
y ofreciéndonos una realidad de cristales
enfrentados que no queremos tocar.



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